Valeria Ariata: la chivilcoyana que revoluciona la cirugía de alta complejidad con tecnología 3D
Licenciada en Producción de Bioimágenes y docente universitaria. Lidera hoy desde el prestigioso Hospital El Cruce, una de las transformaciones más significativas en el abordaje quirúrgico moderno: el modelado biomédico, la segmentación digital y la impresión 3D aplicadas a la salud. Vive en Chivilcoy, “la ciudad que quiero para criar a mis hijos”, apuntó; combinando la presencialidad con el trabajo virtual.

Ariata dio sus primeros pasos profesionales en la Secretaría de Salud de Chivilcoy. Hoy, desde el Servicio de Modelado Biomédico del reconocido centro de alta complejidad, se encarga de convertir tomografías y resonancias planas en modelos 3D interactivos, virtuales o palpables.
Dimensionar el logro
Cuando los equipos médicos se enfrentan a anatomías extremadamente complejas —como tumores hepáticos, deformidades severas de columna o malformaciones congénitas—, la visualización tradicional en dos dimensiones resulta insuficiente. La posibilidad de explorar el órgano en realidad virtual mediante gafas e interactuar dentro de la anatomía del paciente, o de tener en la mano un biomodelo impreso a escala real antes de realizar el primer corte, cambia drásticamente la planificación de una operación. Optimiza la logística quirúrgica, reduce sensiblemente los tiempos en quirófano y minimiza los márgenes de error.
Uno de los casos que marcó su carrera fue un recién nacido que ingresó de urgencia con una anomalía total del retorno venoso, una cardiopatía congénita severa e infrecuente. “El corazón de un recién nacido tiene el tamaño aproximado de una nuez. Entender cómo estaban conectadas esas venas era determinante. Reconstruimos e imprimimos ese corazón a tamaño real para que el equipo quirúrgico pudiera estudiarlo y planificar la intervención, asistiendo además durante la cirugía con el modelo digital e impreso”, detalla.
Un laboratorio tipo “Iron Man”
Lejos de la ficción de Grey’s Anatomy con la que suelen asociar su tarea, Valeria prefiere comparar su entorno de trabajo con el taller de otro grande del cine: Iron Man. En El Cruce, el área cuenta con un laboratorio de diseño, desarrollo y producción que articula de forma directa con los profesionales de la salud bajo estrictos protocolos, y en constante interacción con la Universidad Nacional Arturo Jaureche (UNAJ), donde también ejerce la docencia.
“La capacitación continua es la piedra angular. Todos los días surge algo nuevo. Estudiamos desde técnicas quirúrgicas hasta biomateriales implantables; si no te capacitás, te quedás afuera”, señaló y remarcó que tras 13 años de desarrollo, el desafío actual “pasa por democratizar su uso y lograr que más instituciones y profesionales adopten estas herramientas que, en definitiva, salvan vidas”.
Del quirófano al aula
A través de Lambda, un emprendimiento propio, busca aplicar esta misma tecnología al plano educativo.
“A muchos estudiantes les cuesta imaginar en tres dimensiones lo que ven en una lámina o un dibujo. Tener la anatomía en la mano cambia por completo la forma de aprender”, explica sobre la línea de maquetas anatómicas y material didáctico que desarrolla para la enseñanza de las ciencias.
Raíces locales
“Me parece importante que se sepa que esto también se hace acá, que alguien de Chivilcoy está trabajando en la intersección de la tecnología y la salud, aportando a cirugías de alta complejidad. No es algo que pase solo en los grandes centros del exterior”, reflexiona.
Para conocer más sobre su trabajo, Valeria comparte diariamente material de divulgación en sus redes sociales: @valeria.ariata).
